julio 30, 2010

Marea negra de BP: ¿la maldición eterna?


29 de julio de 2010

Han pasado ya más de tres meses desde la explosión de la plataforma petrolera de BP en el Golfo de México, que mató a 11 trabajadores y ha provocado el mayor desastre ecológico en la historia de Estados Unidos. Y lo peor es que nadie sabe a ciencia cierta cuándo se podrá detener el vertido. Un vídeo en vER y un artículo de análisis de Javier García Breva –“Las tortugas ya lo saben”– nos ayudan a descubrir una de las peores caras del actual modelo energético.

¿Cuánto es mentira y cuánto verdad en todo lo que rodea el desastre que BP está provocando en el Golfo de México? La respuesta no es fácil cuando la industria del petróleo está por medio. Esta semana nos enterábamos de que el vertido que se inició tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, el pasado 20 de abril, ha sido mucho mayor de los 1.000 barriles diarios estimados por la compañía.

Según Edward Markey, presidente del Comité de Energía y Medio Ambiente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, BP ha admitido que el vertido fue, como mínimo de 53.000 barriles diarios.

Otro detalle conocido en los últimos días cuestiona cualquier garantía que una petrolera pueda dar sobre las condiciones de seguridad y de protección ambiental de sus trabajos. Y es que los operarios de la plataforma habían desactivado una de las alarmas de emergencia que podría haber alertado de la explosión porque les molestaba para dormir debido a sus excesivas falsas alarmas, según ha revelado un ingeniero a la comisión de investigación de EEUU.

En la misma línea, pero no directamente relacionado con el vertido de BP sino con la resistencia de las petroleras a cualquier medida contra el cambio climático, la semana pasada The Times se hacía eco de la donación de
un millón de libras por parte de la petrolera ExxonMobil a una organización que realiza campañas contra el control de los gases de efecto invernadero.

La llegada de las primeras tormentas tropicales a la zona ha retrasado los trabajos previstos para tratar de sellar definitivamente la fuga. Un nuevo fracaso implicaría el reconocimiento de que, con los medios técnicos actuales, ese vertido puede ser como una maldición eterna. En principio esos trabajos se llevarán a cabo la semana que viene. El máximo responsable del Gobierno estadounidense para las tareas de contención y limpieza, Thad Allen, dice mostrarse “optimista” sobre este nuevo intento, que consistirá en la inyección de cemento y lodo pesado en la fuga para bloquear la salida de más crudo.

En nuestra sección vER hemos colgado un vídeo, de los muchos que circulan en los últimos meses por internet, titulado “Lo que los científicos americanos tienen prohibido decir a la opinión pública sobre el desastre petrolero”.

Además, nuestro columnista Javier García Breva hace en el siguiente artículo, un análisis de los costes de la energía, de la necesidad de planificar la política energética a largo plazo y de lo razonable que resulta la apuesta por las renovables.

Las tortugas ya lo saben

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