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julio 10, 2014

Chevron Admits The Truth: Oil Shale Will Use Huge Amounts Of Western Water

BY TOM KENWORTHY ClimateProgress

In this Aug. 15, 2005 file photo, oil shale rock burns on its own once lit with a blow torch, in Sandy, Utah.
In this Aug. 15, 2005 file photo, oil shale rock burns on its own once lit with a blow torch, in Sandy, Utah.
CREDIT: AP PHOTO/DOUGLAS C. PIZAC
One of the largest oil companies in the world has been forced in court to tell the truth, the whole truth and nothing but the truth about one of the key environmental impacts of developing oil shale in the arid West. Namely, it will consume an enormous amount of water in a region where drought and climate change are already stressing available water supplies.
Chevron USA, in legal filings in a case brought by the conservation group Western Resource Advocates, has admitted that to meet a goal of developing a half million barrels of oil from sedimentary rock in northwest Colorado it would need 120,000 acre feet of water a year. That’s enough to meet the needs of 1 million people per year.
Oil industry giants have often brushed off concerns about the water demands oil shale development would place on the Colorado River system, despite assessments by the U.S. Government Accountability Office, the federal Bureau of Land Management and the Rand Corporation that it will be water-intensive. Oil shale is different from shale oil which is conventional oil produced from shale rock formations using standard drilling techniques. Oil shale is a sedimentary rock that contains kerogen, which can yield liquid hydrocarbons when the rock is heated to high temperatures.
Rob Harris, who led the Western Resource Advocates case against Chevron, said in a prepared statement:
Chevron is the first company in recent memory to admit what Western Resource Advocates, the BLM, the GAO and others have been saying – oil shale development would be a water game-changer in our water strained region. Time-and-again, companies have downplayed their water demands, yet this new evidence shows that large-scale development would compromise the Colorado River Basin, an overtaxed river system. The cat is out of the bag, and it is time for other companies to follow Chevron’s lead and disclose their full water demands. Communities, state agencies, and concerned citizens in Colorado, Utah and Wyoming need to have the facts in hand as they plan for the future in our water-scarce region.
Humans have been chasing the elusive dream of oil shale for a very long time, but the reality has always been disappointing. In 1916, President Woodrow Wilson set aside nearly 45,000 acres of western land as the Naval Oil Shale Reserves as a potential source of oil for the military. A number of booms and busts followed, including the spectacular crash of Exxon’s Colony Project in western Colorado in 1980.
Nonetheless the dream has persisted, driven by estimates that the Green River Formation that includes parts of Colorado, Utah and Wyoming — in particular the richest section known as the Piceance Basin in Colorado — could hold a trillion barrels or more of recoverable oil, many times the oil resources of Saudi Arabia. In recent years, the Bureau of Land Management has issued a half dozen research and development leases to federal land for small-scale testing of oil shale development.
One of those leases was held by Chevron, but two years ago the company announced it was ending its research in Colorado. However, Chevron, which along with other oil companies holds rights to divert and store large quantities of water in the Colorado River Basin, filed in 2013 to maintain its water rights in the region. That application was challenged by Western Resource Advocates, which argued that in abandoning its oil shale project Chevron no longer intended to put its water to “beneficial use” as required by Colorado water law.
Chevron and Western Resource Advocates reached a settlement agreement and filed it last week with the Colorado water court. Under the agreement Chevron is allowed to keep its water rights for six years and then must go back to court to keep them beyond that period. It also agreed to provide Western Resource Advocates with five documents that detail how much water it would need for oil shale development and how the water would be used.
That’s how the truth came out. “This legal case puts to bed the argument of whether current oil shale plans will use large quantities of water,” said David Abelson, a policy advisor to Western Resource Advocates.

“Now the debate for decision makers is whether allowing oil shale development to use enormous quantities of water in a strained Colorado River Basin is acceptable.”

septiembre 27, 2012

Día Global contra el “fracking”

Energía RenovableViernes, 21 de septiembre de 2012Las cinco grandes organizaciones ecologistas de España –Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF España– han difundido hoy un comunicado en el que quieren "dejar clara su oposición a esta dañina técnica extractiva". El "fracking" o fractura hidráulica es una técnica que consiste en detonar explosivos bajo tierra, generar fracturas, inyectar agua y productos químicos en ellas y extraer así el gas. La fractura hidráulica o "fracking" se utiliza principalmente para la extracción del gas en esquistos o pizarra, aunque también se puede utilizar para la extracción de otro tipo de gas no convencional. Día Global contra el “fracking”
El sábado, 22 de septiembre, es el Día Global contra el "fracking", la fractura hidráulica, una técnica de extracción de gas y petróleo que, según los ecologistas, supone una seria amenaza para la salud, el clima, y el medio ambiente. Por este motivo, las cinco grandes organizaciones ecologistas españolas –Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF España– quieren dejar clara su oposición a esta "dañina técnica extractiva". La fractura hidráulica es una técnica que permite acceder al gas y al petróleo no convencional a grandes profundidades. Eso sí: esta forma de extracción puede provocar graves daños al medio ambiente y la salud. Así lo demuestra –según el comunicado difundido hoy conjuntamente por las cinco asociaciones–, "la experiencia en Estados Unidos, que es el país en el que, a lo largo de la última década se han puesto en marcha más explotaciones de fracking, generando graves problemas para el agua, el aire y la salud de las personas". 
Según el gobierno vasco, que va a invertir hasta cien millones de euros en buscar gas pizarra en Álava, la fractura hidráulica conciste en perforar, inyectar en cada pozo agua a alta presión a la que se añaden pequeñas cantidades de sílice (3%) y aditivos (menos del 2% de la mezcla); y fracturar así la roca madre hasta conseguir que el gas que contiene adsorbido se libere poniendo el pozo en producción. Con respecto a los aditivos, el gobierno vasco señala que "las proporciones y tipo de los aditivos utilizados son una característica de cada yacimiento que hay que ensayar y conocer con exactitud en cada caso". Por otra parte –añade en su explicación–, "la respuesta de cada yacimiento a esta estimulación es distinta en cada caso. Cada yacimiento devuelve una parte variable, entre el 10% y el 80%, de la mezcla de agua y aditivos utilizada en la fracturación, lo que supone prever distintas instalaciones de acogida y tratamiento de la mezcla hidráulica utilizada".
En su informe "Impacto ambiental del sistema de fracturación hidráulica para la extracción de gas no convencional", Comisiones Obreras explica la fractura hidráulica en estos términos: "consiste en hacer una perforación vertical hasta la capa de pizarra; a esta perforación se le pone un tubo de acero, con un recubrimiento de cemento para proteger los acuíferos de los aditivos químicos que posteriormente se utilizan; una vez se alcanza la pizarra, se realiza una perforación horizontal, a través de la propia capa de pizarra; esta perforación horizontal tiene, como media, un kilómetro y medio de longitud, aunque puede llegar hasta los tres kilómetros; una vez se ha realizado la perforación horizontal en la capa de pizarra se utilizan explosivos para provocar pequeñas fracturas; y una vez provocadas estas fracturas se inyectan, por etapas, miles de toneladas de agua a muy alta presión, mezcladas con arena y aditivos químicos; este agua a presión fractura la roca liberando el gas  que luego, junto con el agua, la arena y los aditivos retorna a la superficie (retorna entre un 15 y un 80% del fluido inyectado)".
Entre los mayores daños que causa la fractura hidráulica, las organizaciones ecologistas destacan las siguientes:
1. Contaminación de aguas subterráneas. Tras la perforación, se fractura la roca inyectando a altas presiones una mezcla de agua y arena con gran cantidad de productos químicos muy tóxicos (léase Euskadi bipolar). Se estima que se recupera entre un 15% y un 85% del líquido inyectado, permaneciendo el resto en el subsuelo, con la posibilidad de contaminar los acuíferos.
2. Fuerte consumo de agua: este procedimiento requiere más de 19 millones de litros de agua limpia por cada pozo y operación, el equivalente al consumo anual de agua de 1.000 familias españolas, lo que crea dificultades en lugares con poca disponibilidad de este recurso. Además, se genera una gran cantidad de aguas residuales contaminadas con sustancias químicas, metales pesados y partículas radiactivas.
3. Contaminación del aire: parte de los tóxicos empleados son volátiles, por lo que pasan fácilmente al aire. Muchos de estos compuestos son tóxicos y carcinógenos.
4. Contribución al cambio climático: aunque el gas produce menos emisiones de CO2 que otros combustibles fósiles (como el carbón), la cantidad de metano que escapa a la atmósfera es el doble de la que se produce en la extracción del gas natural convencional. El metano produce 23 veces más efecto invernadero que el CO2.
Según los ecologistas, el "fracking" se ha convertido en "la gran esperanza de la industria petrolera y gasista para continuar con un modelo de desarrollo tremendamente dependiente de los combustibles fósiles, algo cada vez más complicado por la reducción de las reservas y el aumento de la demanda". Supone lo susodicho –dicen–, pero, sobre todo, "supone seguir ignorando la enorme amenaza que ya supone el cambio climático y socavar el desarrollo de las energías renovables".
Tanto la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo en 2011 (véase), como la propia Comisión Europea en 2012 (véase), han emitido informes que reconocen que la fracturación hidráulica tendría efectos devastadores sobre el territorio, así como que existe un alto riesgo de contaminación del agua potable y de efectos negativos sobre la salud y el clima.
Numerosos estados y lugares del mundo han aprobado ya moratorias y prohibiciones de esta actividad. Países europeos, como Francia, Dinamarca, Bulgaria, Rumania o la República Checa se cuentan entre ellos. El estado español, sin embargo, se está dejando convencer por las promesas de la industria del "fracking", concediendo numerosos permisos de exploración en los últimos cuatro años, revelan los ecologistas (véase mapa de 2012 de exploración y producción de hidrocarburos en España).